(Ef.  1: 13 - 14)

Por: Dr. Oscar A. Sánchez

IDEA  PRINCIPAL:

 

La presencia del Espíritu Santo es la garantía que Cristo nos ha dejado para asegurar nuestra salvación. Dispensaciones.

INTRODUCCIÓN:

   Muchos hombres hacen promesas hacia el futuro sin que exista ninguna garantía para el cumplimiento de las mismas, mas que su propia palabra lo cual claro está, es algo inseguro y que no goza de total credibilidad; y sin embargo mucho acepta la palabra de un hombre como valedera.  Dios es el ser de mayor confiabilidad, pues él siempre es fiel al cumplir sus promesas y lo que promete siempre lo ha cumplido (Num. 23:19) y no hay ninguna falsedad en Dios, no obstante de que goza desde ya de suficiente credibilidad en el sentido de todo lo que Dios promete es ley, sin embargo como para no dejar lugar a dudas, Dios para asegurar nuestra salvación nos ha dejado al Espíritu Santo como la más grande garantía y absoluta realidad.

 

CUERPO DEL MENSAJE:

1.    Cuando abrimos nuestro corazón al Evangelio Dios nos sella con el Espíritu Santo.(V. 13)

  La presencia del Espíritu Santo en la vida del creyente es una promesa que Jesús hiciera a sus discípulos, que apuntaba hacia todos que creyeran en él  y en su palabra, hoy en día igual que en el día de Pentecostés esta promesa sigue siendo una realidad y cuando una persona abre su corazón al Evangelio, de una manera instantánea, Dios sella o marca con su Espíritu Santo al ahora creyente, cumpliendo así su promesa.  Encontramos pues, que el sello del Espíritu Santo es un hecho real en la vida de todo creyente, puesto que es un  compromiso divino de otorgarlo con la intención de que llevemos una vida cristiana llena de la plenitud, y que ha de ser el distintivo por medio del cual es creyente se dará a conocer como perteneciente  a Cristo, dado que lleva la marca divina del Espíritu Santo.

 

2.    El sello del Espíritu Santo es las arras de nuestra herencia en Cristo. (V. 14)

 La palabra arras en el diccionario se define como: “lo que se daba como prenda o en señal de garantía por algún contrato, o el primer abono dado como seguridad del pago de toda la deuda”.  Si entendemos bien esta definición, quiere decir que el sello del espíritu Santo, como promesa es un anticipo o garantía que nos da la seguridad de que no importa cuanto tiempo transcurra desde el momento en que nos convertimos a Cristo, de todas maneras, él cumplirá lo prometido, por eso dice que el sello del Espíritu Santo  es: Las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su Gloria. (v.14) que hermoso es pensar que Cristo nos adquirió para sí para que seamos posesión suya, y dio como garantía de esa compra al Espíritu Santo como un compromiso, hasta que lleguemos a poseer a plenitud la herencia de la vida eterna y todos sus beneficios.

CONCLUSIÓN:

     Cuando un creyente habla acerca de su salvación lo dice con tal convicción, debido precisamente a que cuando Cristo nos la ofreció por medio de su palabra prometiéndola a todos los que creyeran en  él aunque por el solo hecho de ser Dios sería suficiente, sin embargo Cristo no solo lo prometió de palabra, sino que también dejó al Espíritu Santo como un compromiso que garantiza nuestra redención y Salvación. Podemos pues descansar en el plena seguridad de que el que nos llamó cumplirá lo prometido, de ahí que también la iglesia proclame convencida, invitando a otros a recibir el ofrecimiento garantizado de Cristo.

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